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EL ESCARABAJO Y EL ÁGUILA
"Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte".
La Fábula
Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. Compadecido el escarabajo suplicó al águila que perdonara a su amiga, pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces el escarabajo buscó vengarse. Se dedicó a observar los movimientos del águila, su ritmo y horario de vuelo, los lugares donde ponía sus huevos. Con toda paciencia buscaba sin tregua el lugar vulnerable por donde planear su ataque. Puso su objetivo entonces en los huevos del águila que ponía en lo alto. Hacia allí se dirigió y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Así la perseguía al lugar donde hacía su nido para echar sus huevos al vacío, entonces viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.
Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.
MORALEJA: "Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte".
Comentario
Dice José Manuel Pedrosa en su libro "Bestiario. Antropología y simbolismo animal: "El escarabajo acecha al águila es el título de un precioso tratado de moral y de política que Erasmo de Rotterdam publicó en 1515, muy ampliado, dentro de una de las colecciones de sus célebres Adagios.